• Los jugadores encarnados se confiesan asombrados de que «con el trabajo que se está desarrollando durante la semana los resultados aún no hayan llegado».
Jornada clave para el Real Ávila. No son tres puntos cualquiera, es algo más. El despegue y la reacción del equipo están encima de la mesa. El club lo ha pedido, el técnico lo ha reclamado y la plantilla parece estar dispuesta a pelear por ello. «El vestuario tiene unas ganas terribles de que llegue el partido del domingo». Así lo anuncia Bastida, que se verá las caras en el Adolfo Suárez ante su ex equipo, el Villaralbo, un ‘grande’ en horas bajas, como los encarnados. Reconocerá a pocos compañeros después de la renovación que ha sufrido un conjunto que quiso saltar de la nada al todo a base de talonario y que se encontró con la dura realidad de una categoría donde el ascenso es más complicado de lo que parece. «También llegarán heridos» señala el central.
Sin embargo la herida parece mayor entre los encarnados, dispuestos a pelear por tres puntos que parecen vitales. Hay conjura en el vestuario. «La unidad es total, aquí nadie se baja del carro» comenta el exeléctrico. «Queremos revertir la situación, y queremos hacerlo ya» avisa Bastida después del «mal sabor de boca» que dejó el encuentro del pasado domingo ante la Arandina.
Un partido que ha hecho saltar las alarmas después de cinco jornadas consecutivas sin ganar. Un punto en el casillero les ha llevado a la penúltima posición de la tabla. Una situación que causa sorpresa entre los encarnados, que en ningún momento se han visto inferiores a sus rivales como para ocupar esos puestos. «No fuimos peores que la Leonesa, Arandina o Palencia». Una sensación compartida y reconocida en un vestuario que tiene claro que «al final los detalles son los que deciden los partidos, y eso es lo que hay que pulir». Detalles precisamente en una y otra área. Allí donde se decide el fútbol es en estos momentos donde está fallando un equipo que, por activa y por pasiva, defiende su trabajo. «Estamos trabajando muy duro, y con el paso de las semanas deberían verse los resultados» comenta el central. Una idea en la que insiste también su compañero en el eje de la defensa, Javi, que ponía sobre la mesa el sentimiento de frustración de una plantilla que ve que «lo que se hace y trabaja durante la semana no se refleja en el campo».
Una situación en la que en más de una ocasión se ha insistido desde el Adolfo Suárez en un momento en el que incluso el equipo está trabajando en dobles sesiones. La disponibilidad de los jugadores ha permitido a Diezma realizar un trabajo mucho más minucioso que en otras temporadas. «Nos gustaría que los aficionados pudieran vernos entrenar para que supieran de lo que estamos hablando» señalaba Bastida sobre este asunto.
Por ello pide a los seguidores encarnados «apoyo y tranquilidad». Y es que tiene claro que «somos un equipo joven y aunque no nos debe afectar esto es cierto que a veces los nervios te pueden, y es una situación en la que necesitamos la ayuda de los aficionados». Confía Bastida en que el regreso de Chiqui y José María –que regresó a los entrenamientos tras su larga lesión–, así como la presencia de otros jugadores como Pindado, Josito o Javi, sirvan para retomar una situación que saben delicada, pero ante la que tiene claro que «con trabajo y humildad conseguiremos dar la vuelta».