"Quizás el siguiente paso sea vivir en Francia"

S.J.
-

La abulense Andrea Rodríguez es profesora de español en la Guayana Francesa, quizás uno de los territorios más desconocidos de Sudamérica

"Quizás el siguiente paso sea vivir en Francia"

Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Uruguay, Ecuador,... Quien más, quien menos conoce los principales países de Sudamérica e, incluso en algunos casos, es posible hayan visitado estos territorios. Sin embargo, hay tres territorios de esa misma parte del mundo que son bastante menos conocidas: Surinam, Guyana y la Guayana Francesa. Pero hasta en los lugares más remotos del mundo se puede encontrar un ciudadano o ciudana abulense.

Desde hace dos años, Andrea Rodríguez reside en Saint-Laurent-du-Maroni, la segunda ciudad más poblada de la Guayana Francesa, donde trabaja como profesora de castellano para alumnos de Primero a Tercero de Secundaria (de 12 a 14 años). «Yo estudié Magisterio y decidí prepararme las oposiciones. Durante un año me las estuve preparando, pero al año siguiente vi que se ofertaban plazas en un programa que se llama 'Auxiliares de conversación en el extranjero'», explica. Una oportunidad inmejorable para salir de España y conocer otras culturas y costumbres.

Andrea siempre se sintió atraída por el francés. De hecho, de niña se marchó de intercambio a Francia y, ya en la Universidad, estuvo de Erasmus en Bruselas. Así que, ante esta oportunidad que le brindaba la vida, optó por lugares francófonos para su nueva aventura profesional. Su primer destino fue la isla de Martinica, otra colonia de ultramar gala situada en el Caribe, donde permaneció un curso. Y, tras pasar el verano en casa, en 2023 le surgió la oportunidad de establecerse en la Guayana Francesa, donde primero estuvo en Cayena, la capital, como previo a su hogar actual.

A Andrea, la adaptación a su nueva vida no le supuso grandes dificultades, dentro de lo normal. Sin embargo, observó varias diferencias con respecto a la sociedad española, como la atención sanitaria. «En el caso de que necesite ir al médico, no es como en España, aquí va todo diferente. Sí que hay tarjeta sanitaria, pero no cubre todos los servicios, por lo que se hace necesario pagar una parte», explica. A esto se une la enorme distancia que existe con respecto a Ávila (6.262,54 kilómetros), lo que propicia que sus visitas 'a casa' sean muy reducidas. «Llevo sin ir a Ávila en Navidad tres años, aunque el año que viene intentaré ir. Regreso en verano, que es cuando tengo el mayor periodo de vacaciones», comenta. Además, los billetes de avión son bastante caros y no hay conexión directa Madrid-Cayena (hay que hacer escala en París). Así que todo son dificultades.

A pesar de que está cómoda en la Guayana Francesa y tiene su vida allí, Andrea comienza a plantearse su futuro. «Este año me he dado cuenta de que, realmente, estoy muy lejos, y que quizás sea el momento de vivir un poco más cerca», afirma. Ciertas circunstancias familiares y la ausencia de sus amigos son el motivo principal de ese cambio de perspectiva. «Quizás el siguiente paso sea vivir en Francia», augura.

Su contrato finaliza en agosto. Hasta entonces, Andrea tiene tiempo de sobra para plantearse su futuro y decidir sus próximos pasos a realizar. Mientras tanto, seguirá disfrutando de la cultura, de las costumbres, de las playas y de los rincones de uno de los territorios más exóticos y desconocidos de Sudamérica.