Puede resultar contradictorio, pero es una realidad en el deporte, en la posibilidad del éxito, el vértigo al 'fracaso'. Que se lo pregunten a un Real Ávila que es tercero, que lleva en puestos de playoffs prácticamente todo el año y que sueña con disputar un ascenso a Primera RFEF que sería histórico para un recién debutante en Segunda RFEF. No conseguirlo no sería un fracaso. Quizás una decepción de última hora tras un año entero haciendo méritos suficientes como para recoger el fruto al gran trabajo realizando. Porque la situación actual de la que disfrutan los encarnados en la clasificación la hubiera firmado cualquiera a ojos cerrados cuando comenzaba la temporada. Sin embargo, llegados a este tramo final de curso, hay cierta sensación de inquietud. «Si a principio de año parecía que podía más esa ilusión del venga que llegamos, ahora parece que pesa la presión de cuidado que se nos va» reconoce Miguel de la Fuente, entrenador del Real Ávila, tras el empate (0-0) cosechado ante el Laredo, colista. Porque en el San Lorenzo se hizo evidente esa presión que está bloqueando a un equipo «que no pierde pero que no gana y lo que necesitamos es ganar». Ganar para acercarse a esa barrera matemática y psicológica de los 50 puntos a partir de la cual los playoffs serían virtualmente una realidad. Ganar para quitarse de encima esos miedos que bloquean a un vestuario debutante en Segunda RFEF que ya ha demostrado lo suficiente, que ha hecho méritos y se ha ganado el derecho a disfrutar del que puede ser su momento.
«Hace dos meses decía que no nos tenía que dar ni un ataque de pánico» si el equipo se veía peleando por la permanencia «ni un ataque de vértigo» si lo hacía por jugar los playoffs. «Estamos en esa situación en la que lo tenemos muy cerca pero no acabamos de rematarlo» apunta Miguel de la Fuente. Porque desde que el equipo certificó la permanencia y se vio con otros objetivos, el mal de altura. Y así, a la derrota en casa ante el Bergantiños (0-1) han seguido los empates ante el UD Llanera (1-1) o el Laredo (0-0) prolongando una sensación con la que quiere acabar Miguel de la Fuente, empezando por este mismo lunes. Día habitual de descanso pero en el que citaba al equipo en el Adolfo Suárez para recomponer el ánimo.
El partido ante el Laredo le dejó una clara sensación a Miguel de la Fuente. «Si es un partido de principio de temporada lo ganamos. Queríamos sumar de tres. Lo intentamos todo pero estamos en un momento en el que nos está costando muchísimo hacer gol». Reconoce el técnico encarnado que el equipo puede estar acusando la presión del momento. «Somos un equipo debutante en esta categoría» y esa experiencia en este tipo de lides «nos falta». Es por ello que mira a los orígenes de todo, al principio desde el que se gestó esta situación. Es verdad que en el fútbol jugar bien es el camino más corto al objetivo pero ahora es el momento «de tener colmillo, de mostrar ese oficio de meter la que tengamos y defender bien, pero ahora parece que el equipo está obligado a hacer más de lo que requiere la situación y lo que requiere la situación es sumar de tres, llegar a 50 puntos cuanto antes y no dar opciones» a unos rivales que por detrás vienen apretando. Y para alcanzar esta puntuación, lo primero son los partidos aquí. «Si queremos estar arriba tenemos que sacar los partidos de casa. Torrelavega y Compostela se están jugando la vida, nosotros también».Y esa vida se la tiene que dar el Adolfo Suárez.