Las infraestructuras no son un capricho, sino la base sobre la que se asienta el desarrollo de cualquier territorio. Durante demasiado tiempo, Ávila ha sido la gran olvidada en las decisiones estratégicas de comunicación. Ahora, con la inminente presentación del cronograma del Corredor Atlántico, se abre una nueva oportunidad para corregir este olvido histórico. Pero si los compromisos políticos no se traducen en acciones concretas, Ávila seguirá condenada al aislamiento y a la irrelevancia económica.
Desde hace décadas, la autovía A-40 entre Ávila y Maqueda se ha planteado como una infraestructura esencial. Su construcción permitiría conectar de manera eficiente el noroeste con el sur del país, evitando el colapso de la A-6 en la entrada a Madrid y ofreciendo un paso alternativo para el transporte de mercancías y viajeros. Sin embargo, el proyecto sigue en el limbo, con estudios informativos caducados, promesas vacías y partidas presupuestarias testimoniales que nunca se materializan.
Mientras otras regiones avanzan en sus proyectos logísticos, Ávila sigue relegada a una posición secundaria. El Corredor Atlántico, una red de transporte prioritaria para la Unión Europea, está diseñando su hoja de ruta definitiva. Si Ávila no entra en este esquema con la A-40 y otras infraestructuras clave, perderá su última oportunidad para convertirse en un nodo logístico de relevancia en España. No es una cuestión de capricho, sino de supervivencia.
El desarrollo del Corredor Atlántico en Castilla y León ha estado marcado por reuniones, declaraciones de intenciones y promesas políticas que nunca se han traducido en hechos. Se ha hablado de conectar Medina del Campo, Salamanca y otros puntos estratégicos, pero Ávila sigue sin una conexión clara y eficiente que la integre en esta estructura. La ausencia, hasta ahora, de una posición firme y unitaria de los representantes políticos y empresariales de la provincia solo ha servido para que otras regiones tomen la delantera.
Ávila no puede seguir esperando a que los grandes proyectos la rodeen sin incluirla. No es admisible que una provincia con una ubicación estratégica, situada entre Madrid, Castilla y León, Extremadura y el eje noroeste, siga desconectada de los principales corredores de transporte. La A-40 y su papel en el Corredor Atlántico deben dejar de ser promesas electorales y convertirse en una prioridad innegociable.
El tiempo se agota. Si en las próximas semanas, cuando se presente el cronograma del Corredor Atlántico, Ávila no aparece con proyectos concretos y financiación asegurada, se habrá consumado la traición al futuro de esta provincia. La falta de acción hoy será el aislamiento de mañana. Y eso, Ávila ni lo quiere, ni lo desea, ni lo pretende.