Se dice en broma que cultura se tiene cuando has olvidado todo y te queda una mejora de la calidad de vida, aumenta el bienestar de las personas y del lugar donde vives, y se muestra con una forma de sentir sobre la religión, la gastronomía, los hábitos sociales, la música y las artes. Es, al fin y al cabo, lo que constituye la fuerza viva y creativa de una sociedad, de una ciudad.
Ávila lo tiene y el mejor reflejo son los dos ejemplos que voy a dar a conocer y que los vean, los sientan y los disfruten.
Queda muy lejos aquel antiquísimo adagio que decía: Se llama Avilés en esta tierra, el que más Abil-és para la guerra. Santa Teresa, San Juan de la Cruz, El Tostado, la reina Isabel y otros muchos han hecho que la ciudad de Los Santos y los cantos, Ávila de los caballeros, Ávila de los monumentos y muralla que asombró al mundo, tenga mucho que narrarse y admirarse.
Bien, vayamos a dos acontecimientos que quiero relatar:
Primer ejemplo: El viernes 4 de abril en el teatro Santo Tomás se pondrá en escena La venganza de Don Mendo por el grupo TIRINTO, dirigido por José María García-Luján.
La venganza de Don Mendo, obra teatral de Pedro Muñoz Seca, fue estrenada en el Teatro de la Comedia de Madrid en 1918. Su éxito ha sido siempre tan grande que hoy en día es posiblemente la obra más representada de todos los tiempos en España.
Formalmente es un exquisito recorrido por casi todos los metros y formas estróficas de la poesía castellana. Pero, por encima de todo, es una soberbia obra de humor que se ríe de los clásicos a base de atinados juegos de palabras y golpes de humor a cargo de unos personajes tan trágicos como divertidos.
La versión de La venganza de Don Mendo de TIRINTO aborda esta delirante comedia desde el más absoluto respeto al texto original, con una exaltación de la comicidad de los personajes y una cuidada puesta en escena de elementos formales y visuales como el vestuario y el maquillaje. Esta temporada ha cosechado llenos de público con enormes aplausos en Valladolid, Logroño, Zamora, Granada, Guadalajara, Alcorcón, Las Rozas y Madrid capital.
Dirige esta preciada obra José María García-Luján, doctor en teatro y miembro de número de la Academia Escénicas de España, con amplia experiencia en dirección e interpretación. Ha recibido numerosos galardones y es autor, entre otros, del ensayo El experto amateur (Bolchiro, 2020), guía para iniciarse en la actividad teatral.
También es dramaturgo con obras como Una herencia delicada, El caballero de Ambite y La pareja equivocada, de gran éxito en la cartelera madrileña durante tres temporadas. Y autor de novelas como Las dos caras de la suerte (Imagine Edic, 2005) y La llama del triunfo (La Esfera de los Libros, 2010).
Le reconocen y exaltan su obra Luis María Ansón, Enrique Cornejo y Juan Mayorga. Saben de teatro...
Segundo ejemplo. En estos últimos tiempos todos los museos se han destacado como importantes espacios cívicos donde se produce y consume cultura. Son entidades vivas donde el encuentro con el arte y con las personas nos hace crecer en nuestra vida cotidiana para convertir y asimilar tendencias y visiones.
En Ávila no tenemos el museo deseado, solamente el ensueño de la Sala Prado, adscrita al Museo del Prado. La inversión que se le ha dedicado bien merece la pena de terminar la obra y abrir el deseado museo que daría vida a los grandes y reconocidos artistas que ha tenido Ávila, y hoy también a los que viven.
Esto me da pie a contar la circunstancia mágica de que un padre y un hijo exponen su obra llena de luz, poesía y color. Son Luciano Díaz-Castilla y su hijo Arnaldo, quienes exponen sus obras en el Palacio de los Verdugo. Creo que es una coincidencia única y no cabe duda de enorme importancia para los dos y para todos aquellos que visiten su obra: Sinfonía del Alma: El lugar de Teresa de Luciano y Mis pequeños sueños de Arnaldo.
Son dos grandes artistas y pródigos en colección y exposiciones. Si tengo que definir su obra lo dejo en sus palabras.
Luciano nos dice: He contemplado las cosas y la vida. Me he extasiado ante la luz. Siempre renaciendo en cada etapa de mi vida y de mi pintura. Y lo sustancial de mi obra de arte es que abre nuevos horizontes al alma humana y la ayuda al vuelo hacia nuevos espacios.
Le consolidan con más de 70 exposiciones y el valor de su obra dotada de acierto y grandes valores pictóricos. Pronto le veremos en el Lienzo Norte con su Museo Imaginario, donde sabiamente dice: Aquel que es capaz de contemplar la obra de arte sabe muy bien que habla por sí misma. Escúchala y sé humilde.
¡Que la contemplemos y gocemos pronto!
De su obra nos dice Arnaldo: Nací en la ciudad de Ávila y viví en el Valle del Corneja. Se dice que la genética actúa en nuestras vidas con un hilo invisible e imperceptible. Esta carga genética (mi padre es artista) he descubierto que fue lo que me condujo a expresarme en el color, escueto, lírico, directo y claro. No busco otra cosa que manifestarme con el ritmo, con la materia, con el color y la forma, aquello que tengo dentro de mí.
Le avalan 33 exposiciones.
Tienen a María de los Ángeles, esposa y madre, que les inspira y les llena de vida.
¡Abulenses, visitad el Palacio de los Verdugo!