Tras la alarma que causó en la zona de la plaza de toros la enorme crecida del caudal del Adaja, que saltó la carretera de Burgohondo e inundó calles, garages y algunos locales, el descenso del nivel de cauce llevó una cierta tranquilidad a la zona, donde los vecinos afectados por el desbordamiento se afanaban en reparar desperfectos (en la obra situada en la esquina de las carreteras se sacaba el agua que llenaba los garages con bombas) y comprobar los posibles daños registrados.
Con la zona convertida en lugar de paseo para cientos de abulenses que quería conocer en persona el estado de la zona, asombrados todos ellos por la magnitud de una crecida del Adaja que no se recordaba en años, seguían cortadas al tráfico vías como el puente de Juan Pablo II, el tramo urbano de la carretera de Burgohondo comprendido entre la rotonda de la plaza de toros y la entrada al Soto (el parque estaba cerrado porque sigue complemente inundado). Ante la mejoría del tiempo, con la amenaza de nuevas lluvias, el Ayuntamiento decidió abrir los parques de San Antonio, San Roque, el Recreo y el de los patos.
Mirando al cieloTambién informó el Ayuntamiento que tras un sábado complicado, en el que los bomberos realizaron casi 40 intervenciones (la mayoría relacionadas con problemas por caídas de árboles, ramas y elementos de cornisas y cubiertas), está previsto que hoy domingo se puedan realizar trabajos en altura, ya superado el episodio de fuertes vientos.