El Hotel 4Postes, atento a todo

Alberto Sánchez
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El Hotel 4Postes Ávila Auténtica recibe este sábado –19,00 horas– advertido por un Betanzos que ya le sorprendió en la primera vuelta y cruzando los dedos esperando que no llueva

El Hotel 4Postes, en el entrenamiento de este viernes con los cubos preparados ante posible goteras.

Con la solvencia que ofrecer haber superado la prueba  ante el Ucoga Seguros Chantada y el Círculo Gijón Noega Baloncesto, que se quedó con la victoria por un punto (91-90) en uno de esos partidos que por justicia poética tendría que haber sido para los verderones, el Hotel 4Postes Ávila Auténtica El Bulevar vuelve a casa con la cabeza alta y el ánimo fortalecido. No es para menos cuando las buenas sensaciones han sido protagonistas, incluso por encima de los resultados,  para un equipo que se ha visto reforzado en lo anímico para lo que queda de temporada, que no es poco.Porque el final del camino de esta temporada puede ser el inicio de que la viene. «Lo hecho habla bien de lo profesional que son estos jugadores. Han demostrado que siempre están ahí» pone en valor el cuerpo técnico verderón.       

«A nadie le gusta perder –por el partido ante Gijón– pero las sensaciones de poder competir, de poder ganar son buenas. Eran dos partidos duros y ambos pudimos competirlos bien» ponía sobre la mesa Nicolás Álvarez, segundo entrenador, en el regreso a casa ante un Santo Domingo Betanzos que ya sorprendió a los verderones (98-89) en la primera vuelta.No fue una casualidad. Ya lo hizo ante Círculo GijónBaloncesto (94-99)para demostrar que su situación en la clasificación, peleando por evitar el descenso, es engañosa. «Es un equipo que ha demostrado que puede ganar a cualquier rival y en cualquier cancha. Si no salimos a imponer nuestro ritmo, nuestro plan de acción nos puede ganar y pasar por encima» avisa Nico Álvarez, que tiene que claro que «debemos imponer nuestro juego, nuestra idea, no dar posibilidades a que ocurra eso». Una nueva oportunidad para la cantera, con la convocatoria de José Luis Horcajo, en una tarde en la que cruzar los dedos para que no llueva.