La 'oficina' ideal para cañear y tomar tapas deliciosas

S.J.
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Juan Antonio abrió hace 30 años este bar en la zona sur de la capital, conocido por su sugerente nombre y por su amplia y rica variedadde pinchos

La 'oficina' ideal para cañear y tomar tapas deliciosas - Foto: Isabel García

El concepto de oficina siempre nos evoca al trabajo, a obligaciones, a responsabilidades. Sin embargo, en Ávila hay un lugar con ese nombre que sugiere todo lo contrario: descanso, esparcimiento, ocio. Es el Bar La Oficina, un clásico de la zona sur abierto por su propietario, Juan Antonio Jiménez, hace ya 30 años.

Podría parecer que su denominación podría deberse a un juego de palabras, pero nada más lejos de la realidad. Se refiere al lugar donde se ubicó la oficina inmobiliaria durante la construcción de la urbanización El Dintel. Eso sí, en estas tres décadas han cambiado de local hasta establecerse en el actual en el año 2018 (el anterior estaba casi anexo al de ahora).

Junto a su mujer y sus dos empleadas, Juan Antonio atiende a una clientela muy variada, que incluye profesores y alumnos de los tres institutos próximos (Alonso de Madrigal, Jorge Ruiz de Santayana y José Luis López Aranguren). «Damos muchos desayunos de todo tipo: churros, porras, tostadas (de jamón, de mantequilla, de salmón), huevos con bacon... De todo», apunta. 

Quizás el horario de los recreos también anima a algún cliente a tomar alguna de su variada oferta de tapas, entre las que sobresalen las de plancha. «Pero también tenemos otras muchas cosas más, como el cochinillo asado o el arroz», recuerda. De hecho, tienen algunas tapas calendarizadas, como la paella (los sábados) o el cocido (los viernes). Este último plato, uno de los más tradicionales de la gastronomía castellana, se está haciendo tendencia ofrecerlo como tapa. «Con la primera consumición ponemos la sopa, y con la segunda, ponemos el resto, los garbanzos, el repollo y la carne. Eso sí, hay gente que se toma los dos y otros que solo quieren uno», explica Juan Antonio. 

Aunque es un bar, también existe la posibilidad de hacer comidas con antelación y por encargo (frecuentemente asados) y celebraciones familiares, aunque estas deben ser de reducido tamaño a pesar de la capacidad de local (en torno a un centenar de personas).

Su extensa dedicación al mundo de la hostelería ha llevado a Juan Antonio a vivir todo tipo de experiencia, aunque la más dramática quizas coincidió con la época del Covid. «Aquello fue muy duro. Yo llevo toda la vida trabajando y es a raíz del cambio de local cuando he empezado a descansar y ha cerrar algún día. Pero cuando vino la pandemia... aquella fue una época fatal», recuerda. Unos meses en los que atendió el negocio en solitario (su mujer y sus empleadas estaban en ERTE y donde llegó a pasar miedo por la situación sanitaria. Menos mal que aquello ya queda como un mal sueño.

La Oficina, un lugar para disfrutar del cañeo y del buen tapeo y para olvidarse del trabajo y las obligaciones.