Amenaza contra el vino

B.M
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El 'aviso' del presidente de Estados Unidos sobre una posible tasa del 200% sobre los vinos genera una situación de incertidumbre y paralización que afecta a bodegas de la DOP Cebreros. Dos de ellas cuentan sus experiencias

Amenaza contra el vino

Las idas y venidas con los posibles aranceles desde Estados Unidos crean una situación de incertidumbre que se está viviendo en diferentes sectores. Y el vino también es uno de ellos desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con imponer un arancel del 200% a todas las bebidas alcohólicas procedentes de la Unión Europea.

Esta amenaza podría suponer poner fin a las exportaciones de vinos de la tierra a Estados Unidos y es un factor a tener en cuenta cuando los caldos de Castilla y León alcanzaron el pasado año una cifra récord de ventas de 31,2 millones.

Entre quienes se pueden ver afectados si la medida se pone en marcha esta la DOP Cebreros por las exportaciones de vinos que parte de sus productores dirigen a este país. De momento, lo que queda es una situación que se mueve entre la incertidumbre y la parálisis.

Bárbara Requejo, de la Bodega Las Pedreras, explica que ellos llevan «el 95 por ciento de la venta fuera de España». Así lo explica su responsable, que comenta que tienen en este momento tres importadores de Estados Unidos, que suponen en torno al 30 por ciento de la facturación.

Explica que su «pico de preocupación fue cuando Trump ganó las elecciones. En el momento en que este señor ganó las elecciones sabíamos que algo iba pasar y que iba a hacernos, no sé si más difícil, pero sobre todo mucho más inestables nuestras relaciones comerciales con Estados Unidos». Y es por eso que, desde ese momento, se han esforzado «en desarrollar otros mercados».

Y ahora llegan las noticias de las últimas semanas donde «se amenaza con unos aranceles que evidentemente no es que lo vaya a hacer más difícil, es que directamente no creo que podamos vender una sola botella con este tipo de aranceles del 200%», aunque también cree que «no se va a llegar a eso».

«Ahora mismo es peor la incertidumbre», explica, porque si hubiera una «noticia clara», si se supiera si van a ser del 25 ó 30 por ciento, por ejemplo, «ya habría una hoja de ruta y nos podríamos poner todos a trabajar. Pero como no hay datos claros la incertidumbre es peor». Eso pasó en la anterior legislatura, con unos aranceles del 25% en los vinos con alcoholes por debajo del 14,5 por ciento, recuerda, y si ahora tuvieran el dato concreto habría «estrategias a seguir» porque sabes a lo que te «puedes atener» y los importadores te pueden dar sus previsiones y aquí «ajustar». Pero con «absolutamente ninguna información» y esa amenaza del 200% la situación es diferente, en especial para los importadores que están aún en un punto más «crítico».

La consecuencia es que tienen «a todos los clientes en Estados Unidos parados, sin poder hacer pedidos porque ellos mismos no pueden tomar decisiones. Nos lo estamos tomando con paciencia», mientras son conscientes de que «lo más productivo es enfocarse en otros mercados porque no hay nada que podamos hacer nosotros para solucionar este tema».

Evidentemente la preocupación está ahí porque es un mercado «importante» para ellos, pero ahora se están «enfocando mucho en el mercado nacional, que no tenemos nada desarrollado porque la venta era el 95% de exportación». Pero miran ahora al nacional y al asiático, que son «mercados interesantes», como también el resto de Europa. En todo caso, sí que cree que «el mercado nacional está en un buen momento» y «valora muchísimo productos como los vinos de nuestra región» porque son «regiones pequeñas, con producciones artesanas, proyectos muy personales y esto genera mucho valor». Aunque también es evidente «el consumo en España está en otra franja».

Así que ahora, «a tener paciencia y esperar que la diplomacia actúe», dice.

 La situación es diferente en el caso de los Vinos Daniel Ramos, que ahora tienen menos exportaciones cuando solían exportar «el 90 por ciento». Incluso, antes de la pandemia, «Estados Unidos llegó a ser una gran parte de nuestras ventas. Un 40 por ciento aproximadamente», señala Ramos, que especifica que ya no es así, aunque todavía tienen dos importadores estadounidenses. «Ya no tiene nada que ver, entre otras cosas, por la profunda crisis que está viviendo Estados Unidos» y ahora se suma además lo de los aranceles.

«Nosotros estamos exportando con dos importadores en Estados Unidos pero las cosas están muy lentas», señala. Cierto es que a ellos no les «afectaría mucho el volumen de negocio» pero, al final «a perro flaco todo son pulgas». «La cosa ya se había ralentizado mucho y ahora imagino que se va a ralentizar muchísimo más. Pero nosotros seguimos ahí al pie del cañón porque tenemos muchos clientes que nos conocen y han trabajado nuestros vinos y les interesan», explica.

Respecto a los importadores con los que trabaja, uno de ellos se mueve en 38 estados y el otro en California y son solo un ejemplo del trabajo que se hace en Estados Unidos con el vino donde «la mayor parte de la gente trabaja sobre todo con importación».

Respecto a la situación en general, explica que «cuando hay una crisis y te falta el dinero, lo primero que recortas es de lo que no te hace falta.  Y el vino no es algo necesario, puedes vivir sin ello», por lo que también es un factor que hay que tener en cuenta.

En la situación general de la bodega, ahora mismo están «en torno al 50 o 60% de exportación», especialmente en países europeos como Dinamarca, Inglaterra y Holanda, pero también en Asia.

Y con lo de Estados Unidos, «yo diría que el planeta entero está a la espera. Todos viendo a ver qué pasa, la incertidumbre es tan grande que ni siquiera los propios importadores se atreven a encargar ni a comprar.  Lo que procuran es vender absolutamente todo lo que tienen», afirma

Y mientras, a «esperar a ver cómo va el mercado» porque «no hay una continuidad» y «ese es el principal problema ahora mismo».