La prevención, con acciones como los programas de cribado de cáncer, y los tratamientos, como la radioterapia y sus efectos secundarios, centraron buena parte de la atención de la IX Jornada Científica de Actualización en Oncología organizada este sábado por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Ávila. Con todo, también se abordaron otros asuntos de la mano de expertos de diferentes disciplinas, como el apoyo psicológico a los pacientes desde la asociación, la atención farmacéutica y sus potenciales interacciones con el tratamiento oncohematológico, los aspectos prácticos de la relación entre genética y cáncer o las pseudoterapias.
María Teresa Jiménez López, de la Dirección General de Salud Pública, destacó la importancia de los programas de cribado para hacer frente al cáncer y animó a la población a aprovechar la «oportunidad» que se le va brindando de someterse a los mismos para tratar de aumentar un porcentaje de respuesta que todavía se considera insuficiente. «Los programas de cribado son una herramienta fundamental, preventivo asistencial, para realizar un diagnóstico precoz de un cáncer de mama, cuello de útero o colon y de esta forma mejorar la calidad de vida, evitar mortalidad y disminuir el impacto de la enfermedad», señaló. Así, abogó por seguir concienciado a la población en la necesidad de participar en los cribados, una «oportunidad para ganar en salud» y «si hay alguien interesado en mejorar el nivel de salud de la población es la Consejería de Sanidad», aseguró.
María Teresa Jiménez explicó que los estándares europeos manejan los niveles del 60% como aceptable y el 70% como deseable, si bien en estos momentos aunque el programa del cáncer de mama «supera con creces esa cifra» y «vamos mejorando», en los de cuello uterino y colon «estamos por debajo».
Los efectos secundarios de la radioterapia, tratamiento ya disponible en Ávila, se abordaron en la segunda mesa organizada en el marco de la jornada de la mano de Carmen Hernández, enfermera del servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Clínico Universitario de Salamanca. Esta profesional detalló que «muchas personas confunden quimioterapia y radioterapia, que son radiaciones ionizantes de alta energía que llegan a distancia, no te tocan, pero penetran en el organismo y hacen su función», pudiendo dejar efectos. «Cuando se reciben muchas dosis o en zonas delicadas se pueden formar toxicidades», destacó, como «radiodermitis, a nivel de piel, mucositis, con la mucosa, xerestomía, con la boca seca, y la astenia, que es un cansancio del que no te recuperas ni cuando descansas». Tras señalar que no todas esas toxicidades se dan en todos los pacientes, que cuando se combina con quimioterapia el efecto es mayor y que esos efectos no restan efectividad al tratamiento, también se refirió a «cómo aborda la enfermería esa toxicidad» para evitarla o minimizarla, «incluso después del tratamiento».