Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Llorar sobre la leche derramada

01/04/2025

Tras la asamblea del Movimiento Sumar constituido ya en un partido político tradicional con lo que supone de organización, jerarquía y programa unitario y la oferta a Podemos de "caminar juntas" de la líder en la segunda línea, Yolanda Díaz, el partido dirigido por Ione Belarra, que tendrá su V Asamblea dentro de un par de fines de semana, ha respondido con un sonoro portazo a la oferta, porque están convencidos de que "caminando solos" no les ha ido tan mal y pueden "traer de vuelta una izquierda de poder y de gobierno", según quien  será su candidata en una futuras elecciones, Irene Montero.

El primero en responder a Yolanda Díaz ha sido el fundador de Podemos y factótum de la formación, Pablo Iglesias, que ha declarado a Sumar "políticamente muerto" y ha advertido que su partido se equivocaría si atendiera esos "cantos de sirena". El mentor de Yolanda Díaz y su elegida para sustituirle no pueden estar más alejados. Sobre el pulso político de cada partido se puede recordar la canción de Rubén Blades, "Pedro Navaja", y si la dirigente de Sumar está 'salá', el partido que fundó Pablo Iglesias 'está en ná', desaparecido o con presencia recortada en los parlamentos autonómicos y ayuntamientos importantes y con la renta de sus cuatro diputados, que más que aliados del Gobierno forma parte del bloque de oposición  y no está dispuesto a conceder  a Pedro Sánchez la más mínima chance.  

Las dirigentes de Podemos han lanzado un furibundo ataque a  Sumar, al que consideran dócil con el PSOE, hasta el punto de que Pablo Iglesias ha vaticinado que muchos de sus cuadros acabarán en él. Puede que no le falte razón, porque procesos de asimilación se han vivido en anteriores crisis de partidos situados a la izquierda del partido que ahora dirige Pedro Sánchez, pero lo que está claro es que quien a la izquierda del PSOE ha mantenido posiciones tan irreductibles han quedado arrumbados y se han convertido en partidos extraparlamentarios  y residuales y, por tanto, incapacitados para llevar a cabo su programa de reformas. Entre el 'malmenorismo' que rechaza Podemos, para negar un entendimiento con Sumar, y la pureza ideológica de la izquierda radical hay una estación intermedia que se llama irrelevancia.  Si la izquierda a la izquierda del PSOE comparece dividida entre Sumar y Podemos a cualquier proceso electoral, solo se les puede vaticinar que se preparen para llorar sobre la leche derramada. Sumar ha cedido a la principal reclamación de Podemos para formalizar listas conjuntas, su elaboración mediante la celebración de primarias. Saltado ese escollo, la responsabilidad del fracaso de la unidad será atribuible a Podemos.    

El partido de Ione Belarra, Irene Montero y Pablo Iglesias, que arrastra un pasado de purgas estalinistas y culto al líder, tiene idealizado su paso por el Gobierno como el partido que consiguió llevar al PSOE a aceptar arrastras propuestas progresistas, aunque ese es un debate muy abierto.

Lo menos que se puede pedir a un partido es que se crea lo que dice y Podemos presume de ser una izquierda "transformadora, pacifista, orgullosa de sí misma y autónoma para tomar decisiones al margen de la socialdemocracia", según su líder, Ione Belarra. Bien distinto es que, como también presume, sea capaz "para llevar adelante" su programa, con un resultado que no se quede en llevar la pancarta.