Sonsoles Sánchez-Reyes

A otra luz

Sonsoles Sánchez-Reyes


Ávila en Albacete

06/05/2024

El primer obispo de la Diócesis de Albacete fue un abulense.

Hasta ese momento, Albacete no había contado con diócesis propia, estando las parroquias de su provincia civil distribuidas entre varias diócesis cercanas. En noviembre de 1949, una Bula Apostólica estableció que las parroquias albaceteñas pertenecientes a las diócesis de Cartagena, Cuenca y Orihuela conformasen la Diócesis de Albacete.

El primer obispo elegido para ocupar la sede episcopal de reciente creación fue el claretiano Arturo Tabera Araoz (1903-1975), natural de El Barco de Ávila. Fue nombrado el 13 de mayo de 1950.

En 1953 promovió la creación del Seminario, y tres años más tarde, impulsó la Asamblea Diocesana de Caridad de Albacete. Participó en todas las sesiones del Concilio Vaticano II (1962-1965). Bajo su episcopado, en 1966, la Diócesis de Albacete anexionó las parroquias de su provincia civil que aún pertenecían a la Archidiócesis de Toledo, coincidiendo desde ese momento diócesis y provincia.

El 23 de julio de 1968, Monseñor Tabera fue designado arzobispo de Pamplona, y menos de un año más tarde, el 28 de abril de 1969, fue elevado a cardenal por el papa Pablo VI.

Murió el 13 de junio de 1975 en Roma.

El 3 de abril de 1957, el Diario de Ávila reflejaba los acuerdos de la sesión semanal de la Comisión Municipal Permanente, presidida por el teniente de alcalde Jerónimo Tomé Bustillo, por ausencia del alcalde (Enrique de Lis Louis), que asistía a una reunión con el director general de Obras Hidráulicas (Florentino Briones Blanco, nombrado solo unos días antes, el 22 de marzo) para tratar de la resolución del problema del abastecimiento de agua a la ciudad. Concurrieron los tenientes de alcalde Victorino Jiménez, José Gallego, Ildefonso Sánchez y Juan José Canales, así como el secretario y el interventor de fondos. En la sesión, se acordó agradecer al alcalde de Albacete por decidir su Ayuntamiento dar a una calle de dicha capital la denominación de Ávila. Podría pensarse que el origen abulense de su obispo tuvo que ver.

Ávila nunca correspondería bautizando una calle con el nombre de Albacete.