Su trayectoria como entrenador arrancó hace poco más de un año y sin embargo en su currículo ya luce el aval de haber disputado unos playoffs de ascenso a Segunda RFEF.Ya lo querrían muchos como carta de presentación. Su debut como entrenador le valió a Borja Rubiato el reconocimiento de muchos y la nominación a Mejor Entrenador de la Tercera RFEF-Grupo VIII de la temporada 2021-22. Hubiera sido un digno ganador, como también lo habría merecido Diego Rojas y su Almazán.Se lo llevó MarioSuárez, que subió esta semana al escenario de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas para recibir el galardón otorgado en la II Gala Nacional de los Premios Golsmedia, donde el exencarnado Christian Martín sí se llevó el premio a Mejor Portero. A buen seguro el de Santa María del Tiétar volverá a tener la oportunidad de ganarlo en otra ocasión. Si lo hace como encarnado serán buenas noticias para todos.
Tras un primer año como entrenador, ¿cómo ha sido y está siendo esta nueva experiencia?
Lo primero de todo es que si hoy estoy aquí es por Carlos González, que es quien apostó por mi, quien tuvo el valor de poner a una persona para la que el Real Ávila iba a ser su primera experiencia en un banquillo de un equipo profesional, con gente adulta... Ahora puedo decir que está siendo una experiencia muy gratificante, de continuos aprendizajes. El año pasado vivimos un año muy bonito y creo que este año estamos construyendo poco a poco algo que también puede serlo. El tiempo lo dirá.Estoy muy agradecido por poder seguir haciendo lo que me encanta, que es seguir ligado al mundo del fútbol; a lo que me apasiona, que es poder seguir viviendo momentos muy bonitos; pero sobretodo el que cada día pueda seguir aprendiendo cosas nuevas. Me nutro de los jugadores. Al final un entrenador es lo que es gracias a los futbolistas.
Has sido futbolista toda la vida, has estado en la otra parte, viendo al entrenador frente a ti. Ahora eres tú el que estas enfrente de los jugadores. ¿Cómo ha sido ese cambio?
Al principio nos chocaba a todos, tanto a los jugadores como a mi, estar en esa situación, estar frente a ellos y no estar sentado junto a ellos. Es verdad que fue un poco 'raro' porque a muchos de los jugadores les había tenido antes de compañeros. Pero fue cosa de poco tiempo. Fue a partir de marcar las líneas de trabajo, de marcar unos objetivos cuando la gente se fue dando cuenta. A eso también ayudaron los resultados, el ver que vas en el camino correcto. A partir de ahí todo fue rodado. Les tengo que dar las gracias a los jugadores. Tengo que reconocer que me lo pusieron muy fácil, puede aprender mucho de ellos y de esa parte diferente a la que había hasta ahora vivido en el fútbol. Este año es lo mismo, aunque ya con un año de experiencia y unos playoffs en la mochila. Al final la temporada te va brindando momentos que te van trasformando como persona y entrenador.
Como entrenador tienes que analizar situaciones, por pequeñas que sean, entrar en detalle en cada una de ellas y poder servir de herramienta para el desarrollo del futbolista. Son algunas cuestiones a las que como jugador no prestabas atención. Es algo que ahora tengo que desarrollar, hacer y estar encima de ello. Como futbolista llegas y pones tu trabajo a disposición del equipo pero no te paras a pensar en muchas cosas. Lógicamente desgasta más tener al cargo 22 jugadores que ser uno de ellos.
Uno llega a un vestuario con una personalidad, con unas ideas, con un estilo, pero se va moldeando a lo que encuentra.¿Quizás más en estos primeros años?
Por supuesto. Lo más importante para un entrenador es adaptarte a los jugadores y a la situación en la que vive o por la que pasa el club. Intento tener esa mirada de exfutbolista que te ayuda a comprender un poco más al jugador sabiendo que al final tienes que guardar una distancia y no pasar ciertos límites. Resulta muy gratificante poder venir al vestuario y compartir experiencias con los jugadores. Estoy viviendo un continuo aprendizaje con todo lo que ello significa, además ser el máximo responsable de la plantilla del Real Ávila.
Ser entrenador es un constante aprendizaje y evolución.
Siempre. El año pasado fue mi primera experiencia. A partir de ahí todas las situaciones que me vayan surgiendo serán nuevas pero me van a aportar experiencia y saber cómo me debo comportar ante ellas. Cuestiones tácticas, de análisis, cómo afrontar ciertos momentos en ruedas de prensa... Se va cogiendo poco a poco, con la experiencia. Está siendo un aprendizaje continuo.
¿Quita años de vida ser entrenador?
Si, porque al final son muchas preocupaciones. Es muy bonito y gratificante pero también hay momentos duros. Hay que gestionar un grupo humano que se va amoldando según las circunstancias. El año pasado pasamos por momentos duros y difíciles pero también por momentos muy bonitos. Este año es igual.Es verdad que llevamos aún poco tiempo de temporada pero te da para pasar por diferentes momentos. Y es en los malos momentos cuando se ve a las personas, al grupo humano. Esa fue la clave el año pasado y será la clave de este año, tener un grupo muy bueno. Lo hemos intentado cuidar mucho. Creo que hay mimbres para hacer algo importante.
En tu primer año jugaste el playoff, te nominan a Mejor Entrenador... ¿Es un listón a superar o un lastre si sirve como único termómetro para medirte?
Nunca puede ni debe ser un lastre. Estar aquí fue una oportunidad que me dieron y siempre es algo para disfrutar. No tengo por qué comparar lo que se hizo el año pasado.Con el trabajo se consiguen los objetivos. Al final siempre hay un trabajo detrás y ese trabajo siempre se va a hacer, pero el fútbol es un deporte caprichoso que en ocasiones se decide por detalles que se te pueden escapar. Estoy tranquilo porque el trabajo, tanto del cuerpo técnico como el de los jugadores, el año pasado y éste, está siendo muy bueno.Pero junto al trabajo con lo que también me quedo es con la evolución del club. Cada año es más sencillo convencer a un futbolista para que venga al Real Ávila y eso es un poco por todo. Lo digo muchas veces. Está cambiando la mentalidad en el club, no sólo en el primer equipo. Es un club más asentado, poco a poco va destacando entre los más importantes de Tercera. Es un trabajo que lleva muchos años y estoy contento de ser una parte de ello.
Como entrenador, al timón cuando las cosas van bien pero en la picota cuando van mal.
Si es verdad, pero también ocurre con los futbolistas.Es verdad que es más fácil señalar al entrenador, pero como jugador también lo he vivido. La gente lo que quiere es ver a su equipo lo más arriba posible y aquí trabajamos a destajo para conseguirlo.