"Me gusta estar aquí, aunque este oficio es de todos los días"

E.C.B
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A Ángel Galiano el oficio de panadero le viene de familia. Su abuelo tuvo panadería y aunque su padre en principio no siguió con el negocio, en 1983 abrió la panadería y desde hace años es Ángel el que está al frente del horno de pan en Horcajo

"Me gusta estar aquí, aunque este oficio es de todos los días" - Foto: David Castro

A Ángel Galiano el oficio de panadero le viene de familia. Su abuelo tuvo panadería y aunque su padre en principio no siguió con el negocio, en 1983 abrió la panadería y desde hace años es Ángel el que está al frente del horno de pan, con la ayuda en ocasiones de su hermano, que tiene una tienda en el pueblo.

A diario elabora varios tipos de panes, como el rústico, con doble fermentación, o el candeal, con 12 horas de fermentación, además de magdalenas, pastas, tartas y pasteles, y luego, dependiendo de la época hace roscones, buñuelos, huesillos, rosquillas o la empanadilla de cabello de ángel. Ytodo de manera autodidacta. «Yo no aprendí el oficio, parecía que ya lo sabía, porque cuando estás aquí, como dicen, no eres aprendiz», señala.

Sus clientes son fundamentalmente de su pueblo, Horcajo de las Torres, y también de Arévalo, donde llevan pan a diario. «Tuvimos una época en la que lo llevábamos también a Cantalapiedra (Salamanca) y a Medina del Campo (Valladolid), pero ahora solo a Arévalo», comenta Ángel, quien explica que «por lo menos la mitad de los bares y restaurantes de Arévalo me cogen a mí el pan... los bollitos, la chapatita, el panecillo blanco, barras y algún pan rústico».

A diferencia de otros panaderos, que madrugan mucho para tener listo su producto a primera hora de la mañana, Ángel Galiano comenta que «yo voy al revés, me levanto tarde, pero me estoy en el horno muchos días hasta las once de la noche, porque mis panes llevan 12 horas de fermentación y lo hago hasta las nueve de la noche o así. Luego ya me voy a casa y no vuelvo hasta las siete y media de la mañana».

Reconoce que trabajar como panadero en su pueblo es lo que le gusta, pese a tener que «echar muchas horas. Luego además este oficio es todos los días, incluidos sábados y domingos, y si buscas a alguien que te venga a ayudar, duran poco porque sábados y domingos no quiere trabajar nadie», afirma.