«De 9 a 12 años hay factores que indican adicción a móviles»

B.M
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La Universidad Católica acoge estos días el I Congreso Internacional de Protección Infantil contra Ciberpeligros

«De 9 a 12 años hay factores que indican adicción a móviles»

La Universidad Católica de Ávila y la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (Argentina) celebran estos días el I Congreso Internacional de Protección Infantil contra Ciberdelitos como una opción de poner sobre la mesa los peligros de las nuevas tecnologías e incluso los riesgos que pueden suponer para la salud.

«De los 9 a 12 años ya hay factores que van indicando una adicción a los móviles», explicaba Carmen María Chivite Cebolla, profesora de la UCAV e investigadora, que matizaba que se trata de algo que está en proceso de investigación, pero ya hay esos indicadores aunque no se pueda hablar de nomofobia (miedo irracional a no tener el móvil) en sí. Sobre la mesa puso que en la etapa infantil y adolescente es cuando «son más vulnerables» antes los riesgos y peligros de las nuevas tecnologías y cuando se habla de riesgos es respecto a la «adicción» pero también otras «cuestiones de salud física como trastornos del sueño, ansiedad o estrés», además de cuestiones «más afectivas como las relaciones con los otros o incapacidad de estar en relaciones sociales».

Por eso es importante un momento como el actual porque es de «inflexión» dado que «realmente estamos concienciándonos ya de que esto tiene muchos riesgos» y cuando hay una conciencia se pueden «poner en marcha medidas de prevención y promoción de la salud para evitar patologías».

Noelia Gutiérrez, directora del Grupo de Investigación en Diversidad Educativa de la UCAV, se refirió a las distintas vertientes del problema y los ámbitos implicados como la familia, la educación, la legislación o la salud para que con una «cooperación» de todos ellos se pueda hacer frente y mejorar la situación.

Por eso, más que adentrarse en la prohibición de pantallas en la escuela, ella prefirió hablar de un uso más limitado porque «la tecnología la van a utilizar» pero «lo correcto es enseñarles a utilizarla para que hagan un uso correcto y así esos peligros queden minimizados».

También se contó con la presencia de Mercedes Sánchez, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud y directora de un grupo de investigación multidisciplinar donde se aborda el uso de teléfonos inteligentes, tablets, pantallas y su asociación a factores de salud como ansiedad, depresión o alteraciones del sueño.

Uno de los factores que puso sobre la mesa es el término de «chupete electrónico» como alternativa a estar con los hijos y el uso de las 'pantallas' como «un buen medio para tenerles callados, que no hagan mucho ruido y que hagan algo». Y por eso habló del «reto nada fácil» de estar con los hijos y los alumnos «sabiendo qué hacen, dónde acceden» y aquí entra en juego el control parental que probablemente se saltarán.

En todo el proceso del grupo de investigación han diseñado una escala de medida del fenómeno «que integra lo que es la dependencia, factores sociales y biológicos» como elementos a tener en cuenta en el uso del móvil. Y es esencial entender este uso porque a veces detrás «hay problemas de socialización» ya que «está más que demostrado que el uso de las pantallas es un atractivo para aquel niño, joven o adulto que tiene problemas de relación». Y también para la ansiedad, como si fuera un calmante porque «la pantalla es un buen antídoto para la impulsividad».

Ahora es el momento de hablar e investigar porque la tecnología «está ahí y ha venido para quedarse» y por eso, al igual que se habla de «acompañar», también hay que ser «conscientes de que no toda edad es recomendable para que un niño tenga una pantalla entre sus manos».

Intervenir a tiempo puede evitar que aparezcan factores como el aislamiento y para eso hay acciones como dejar los móviles fuera de las habitaciones, empezando por los padres. Y junto al aislamiento otros elementos como el nerviosismo por estar un tiempo sin móvil, trastornos del sueño, sedentarismo se incluso algunos físicos como taquicardia.