El Ayuntamiento de Ávila hizo entrega de la Medalla de la Ciudad en su categoría Oro a la Comisaría Provincial de Policía Nacional en Ávila dentro de los actos por el bicentenario de la creación del cuerpo de Policía y en reconocimiento a su entrega y servicio público. Fue en un acto celebrado en el auditorio municipal de San Francisco en el que el alcalde de la ciudad, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, entregó el reconocimiento (medalla y doploma) al comisario de la Policía en Ávila, Ángel Díaz, y donde se contó con la asistencia del director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo.
«Hay que poner en valor que Ávila y la Policía son dos caras de la misma moneda», señaló Pardo, que habló de una unión «indisoluble» entre la institución y la ciudad porque «hablar de la Policía es hablar de Ávila». Y es por ello que se sienten especialmente honrados al recibir la medalla que se entrega por los ciudadanos a un cuerpo que está formado por 74.000 hombres y mujeres. «Ser policía no es fácil», señaló, y no lo es para un cuerpo que lleva más de dos siglos al servicio de los ciudadanos y que es líder en seguridad pública, experimentado en la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada, pionero en investigación, innovador en seguridad ciudadanos, igualitario, que ha potenciado las labores asistenciales y humanitarias y que da respuesta a las «exigencias de la sociedad española», una sociedad que es dinámica y compleja.
Y en esa relación, Ávila tiene un papel especial, con «los más de 106 hombres y mujeres en la Comisaría Provincial», donde se han elevado los «índices de eficacia en los últimos años en más de cuatro puntos».
"Ávila y la Policía son dos caras de la misma moneda" - Foto: Rmestudios ICALEl «buen momento» que está pasando la Policía, con «el nivel de legitimidad más alto de la etapa democrática», se ve en que 38.000 jóvenes que participan este año en los procesos selectivos para ser policía, 4.000 más que el año anterior dentro de un proceso de «modernización muy potente» y de incremento de plantilla. Y en todo esto la formación «es un elemento esencial» y es ahí donde Ávila cuenta con la Escuela Nacional de la Policía, «que es el buque insignia en materia de formación» lo hace con una formación que «no es un trabajo sencillo».
Cerca de 84.000 hombres y mujeres han pasado por la Escuela de Policía de Ávila en 40 años en una formación que recientemente recibió un «impulso» con la creación del nuevo Centro Universitario de la Policía Nacional, también con sede en Ávila y que este año cuenta con 1.178 alumnos. Además, Pardo anunció que dentro del proceso de modernización de la escuela, que recibió 31 millones en los últimos seis años, se encuentra la construcción actual de dos nuevas alas de residencia y la construcción «dentro de poco de la nueva sede del Centro Universitario, que ahora se acoge en las instalaciones de la Escuela».
Pardo mostró una especial gratitud porque la medalla concedida fuera con un acuerdo por unanimidad «porque cuando nos ponemos de acuerdo hacemos un mejor servicio a la sociedad» y, en este caso, con la medalla se está transmitiendo el cariño hacia la institución policial y que tienen «un alto grado de legitiminad social». «Todos los policías somos necesarios», insistió, a la vez que quiso tener un recuerdo para quienes «dieron su vida» por España, un país «seguro, moderno y ejemplo de una democracia consolidada» a pesar de que «vivimos tiempos muy complicados» en los que «hasta el proyecto europeo puede estar en riesgo». Por ello, insistió en que es importante que España cuente con instituciones «fiables» como la Policía Nacional.
"Ávila y la Policía son dos caras de la misma moneda" - Foto: Rmestudios ICALPor su parte, el comisario provincial quiso dejar claro el sentimiento de «máxima responsabilidad» que llega con el reconocimiento que les da Ávila y que sirve para «fortalecer nuestro compromiso de servicio público» y continuar con su razón de ser que es «la pacífica convivencia, con justicia, libertad y seguridad».
«La policía no puede explicarse si no es por el servicio al ciudadano», comentó, que es «proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana para que todos podamos vivir mejor».
«Como Policía necesitamos que los ciudadanos confíen en nosotros», insistió, pero «la confianza se inspira», y se hace con la «percepción de unos funcionarios policiales que han asumido los valores profesionales voluntariamente y así lo demuestran a diario» con «valores como el sacrificio, la generosidad, el mérito, el esfuerzo, la honestidad, la lealtad, la empatía, el espíritu constructivo, la entrega, la solidaridad, el afán de superación y el altruismo».
Aseguró que es importante «predicar con el ejemplo» en una «sociedad cada vez más diversa» y que «necesita referentes de conducta». En este escenario, afirmó que «para los ciudadanos somos su Policía y esperan mucho de nosotros» por lo que no hay que «defraudar su confianza», una confianza que se refuerza con la entrega de la medalla desde Ávila.
La entrega de la Medalla de la Ciudad a la Policía Nacional se convirtió, ante todo, en un acto de agradecimiento de Ávila a la que considera su Policía. Es por ello que el propio alcalde, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, quiso que su discurso se convirtiera en un agradecimiento a la Policía «por estar a nuestro lado», a sus familias y a los que «no están». Así lo dijo en un auditorio donde, con una gran presencia policial, también se contó con representantes institucionales y policiales, incluyendo antiguos comisarios y alcaldes de la ciudad.
Señaló Sánchez Cabrera que se organizó un acto sencillo pero «de mucha emoción» y para el que se llegó a un acuerdo por unanimidad de los cuatro grupos políticos (con sus representantes en el acto) como ejemplo del «cariño» que hay por el cuerpo. Y ese cariño se devuelve por «estar siempre a nuestro lado colaborando con todo lo que necesite nuestra ciudad», explicó.
Recordó que se hace un trabajo conjunto con la Guardia Civil y la Policía Local, que se ha visto con las recientes inundaciones, pero también en otros acontecimientos como el covid, Filomena o la época de sequía, contando también con el Ejército.
Dio las gracias a la Policía pero también «a todos los familiares» por «ser pacientes «y conocer las obligaciones del uniforme», lo que hace que ellos también sean «merecedores « de la medalla.
El alcalde también tuvo unas palabras para los mandos y haber «predicado con el ejemplo» así como quiso dar las gracias «a quienes hoy no están aquí», con una parte trabajando el mismo día que se entregaba la medalla. Tampoco se quiso olvidar Sánchez Cabrera al personal de servicios y subalterno.
El representante abulense mostró su esperanza en que sigan «desempeñando su servicio con dignidad, entrega y lealtad a la ciudad de Ávila», y así lo dijo antes de dar paso al quinteto de metal de la Banda de Música de la Policía Nacional que se encargó de cerrar le acto.
Antes, el Cronista Oficial de la Ciudad de Ávila, Jesús María Sanchidrián, repasó algunas de las actuaciones y hechos históricos que recogen las crónicas relacionados con este cuerpo de seguridad, una forma de dar relevancia a lo que el Ayuntamiento de Ávila acordó el pasado 26 de julio, en Pleno, cuando se tomó la decisión de entregar la condecoración a la Comisaría Provincial de Policía Nacional con motivo del bicentenario que cumple este cuerpo de seguridad del Estado y en reconocimiento al espíritu de servicio público, vocación y méritos indiscutibles de la Policía Nacional, que se ejemplifican con la presencia de la Comisaría Provincial de Ávila.
La Medalla de la Ciudad de Ávila, en su categoría Oro, es una distinción que se otorga a personas o entidades que, por sus obras, actividades o servicios a favor de la ciudad, se hayan destacado notoriamente, haciéndose merecedoras de modo manifiesto de este reconocimiento del Ayuntamiento y del pueblo abulense, tal como se recoge en el Reglamento de Honores y Distinciones del Ayuntamiento de Ávila.
Esta distinción se le ha otorgado a, entre otros, Adolfo Suárez (1981), Santa Teresa (1998), la Asociación Española Contra el Cáncer en Ávila (2020) o la Escuela Nacional de Policía (2003).