La fiesta, bajo techo pero a todo color

M.E
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Medio millar de personas, niños y adultos, pertenecientes a una veintena de grupos participaron en un desfile de Carnaval que se mudó a la Multiusos por el tiempo. No faltaron las referencias a la actualidad local, con las obras o la ZBE

La fiesta, bajo techo pero a todo color - Foto: David Castro

BAJO techo, con mucho menos tiempo de puesta en escena, apenas una recta, pero con las mismas ganas de diversión y con todo el colorido y la emoción posible. Así transcurrió el desfile de Carnaval de Ávila en el frío sábado, una jornada con lluvia suave prácticamente constante y amenaza de nieve que llevó a trasladar el epicentro carnavalero a la cubierta multiusos, por eso de curarse en salud. El desfile quedó algo deslucido, porque el escenario de la propia ciudad siempre acompaña, y seguramente perdió público, pero al final no pareció afectar a la participación. 

Alrededor de medio millar de personas, entre niños y adultos, pertenecientes a una veintena de grupos tomaron parte de la actividad central de las fiestas organizada por el Ayuntamiento de Ávila. También se sumaron a la fiesta la fantasía, la diversión, la broma, el baile, el colorido, la música y, también, la sátira, ingredientes de todo Carnaval que se precie y que este sábado tampoco faltaron para arrancar más de un aplauso y más de una sonrisa, que de eso se trata, al fin y al cabo, la invitación de Don Carnal.

La cita oficial era a las seis de la tarde y desde casi una hora antes estaban convocados los participantes inscritos para empezar a preparar el terreno en un escenario que no era el habitual. Con el concejal Carlos López pendiente de la organización de un desfile algo atípico, las vallas colocadas en el centro de la cubierta multiusos ya dejaban entrever cómo iba a transcurrir una propuesta que estuvo amenizada por la orquesta Venus y que volvió a demostrar que a la hora de disfrazarse lo que manda es la originalidad y el buen humor y que nada es imposible cuando de lo que se trata es de pasar un buen rato y convertirse durante unas horas en quien no somos.

Payasos, fantasías llegadas de Oriente, coches (de los normales, tirando a antiguos, y de feria), coloridas emociones, mochos que dejaron el suelo bien limpio, animales y personajes de cuentos y videojuegos fueron solo algunas de las temáticas elegidas por los participantes en un desfile que también era concurso y en el que había, ni más ni menos, más de cinco mil euros en juego. Algunas propuestas sorprendieron por su increíble factura y su trabajada puesta en escena y otras por su originalidad, pero lo que no faltó es el buen humor.  Tampoco las referencias a la actualidad local, que nunca falla. Las obras se dejaron notar ante muchos vecinos que seguramente las han sufrido y también hubo guiños a la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), ya en vigor, aunque de momento sin multas. En la fiesta del Carnaval se coló otra fiesta algo desmadrada en un Casino en el que se repartían peculiares fichas y billetes en los que podía verse la cara de cierto alcalde.

Además de la música que muchos grupos llevaban para ambientar sus disfraces, el desfile también contó con animación extra, en este caso con sones carnavaleros de la batucada local Bandué, siempre espectacular por el sonido, por su sincronización y también por sus disfraces y el acompañamiento de un hombrecillo azul articulado con el que dejaron la mejor apertura posible.

Fue el momento del inicio de la fase de concurso, empezando por las tres propuestas individuales, un reloj, un sonriente puesto de palomitas y unos 'murder drones' de lo más futuristas. La animación de circo con triciclo dio paso al concurso de los grupos, un desfile algo heterogéneo que fue muy seguido por público de todas las edades. Los niños, muchos de ellos disfrazados, empezaron tranquilos detrás de las vallas pero poco a poco se fueron animando y acabaron bailando en la pista central, con permiso de los participantes de los 21 grupos que acudieron a la cita.

Unos payasos 'jubiguays' muy animados rompieron el hielo, para dejar paso a los personajes rojos y verdes de New Super Sanjo Bros. 'La felicidad no se compra, se cose', tal y como nos dejaron claro desde Fundabem con su propuesta artesana, justo antes de que la fantasía de Oriente, con un brillante dragón gigante y pequeños dragones igual de luminosos, dejara boquiabierto a más de uno. «Qué original», se oyó decir. Los coches, con pegatina ambiental incluida, pero también las cámaras y hasta la Muralla se trasladaron a la multiusos para dejar claro que 'Tatocontaminado'. También pudimos viajar a otros mundos con el 'Dupe', incluidos marcianos y el Sesamo Street, y casi nos chocamos con los divertidos coches de coche. La Inteligencia Artificial tan de moda no podía faltar y no solo vimos vehículos sobre ruedas, también de altos vuelos. El Rocío llegó a Ávila por momentos y de las fregonas de Las Hervencias pasamos a una de las propuestas más espectaculares, el encanto de la lámpara. Un disfraz en dorado y azul celeste al que no le faltaba detalle y que se redondeó con una puesta en escena de premio. Los más pequeños igual no entendieron el original 'rollo de la cinta', que iba con el lápiz para rebobinar, seguido del Arca de Noé. Vistosos abanicos azules de plumas tomaron el protagonismo, para dar paso al 'Resacón de las Vacas', una fiesta casi al final de la fiesta. Faltaban el reino de Alicia, el mismísimo imserso y dos propuestas colegiales que gustaron mucho, los monstruos de colores y sus variadas emociones y los pequeños principitos que siempre hacen soñar. Ah y las obras, las dichosas obras.