
Foto: José Luis Díaz
Las personas con edad, como es mi caso, hemos visto cómo han ido cambiando muchas cosas. Hemos visto desaparecer una forma de vida tradicional campesina y, con ello, ver el vaciamiento de pueblos o su transformación total, así como cambiar también el paisaje de su entorno, base de su economía. Recuerdo cuando siendo niño iba con mi padre a algunos campos del Valle Amblés a recoger una manzanilla abundante y muy olorosa en terrenos donde las amapolas y los azulejos daban una nota intensa de color al valle. Todo eso ha desaparecido. Esos mismos campos son fumigados para que no crezcan esas mal llamadas malas hierbas entre los cereales, o se han convertido muchos de ellos en monocultivos de fresas. Ya no se ven apenas amapolas, azulejos o flor de manzanilla.
De lo que voy a escribir es de algo de lo que apenas se dispone de información. El pasado 6 de febrero, en el BOE, salía el informe de afección ambiental del proyecto Parque solar fotovoltaico Cabeza Mesá, de 27,3 MW de potencia instalada en los municipios de Niharra y Padiernos, y de su infraestructura de evacuación. Ocupará una superficie de 59,08 hectáreas (ha) dividida en 5 recintos, con 7 centros de transformación. Pero esta planta solar que sale a información pública es una de las que va a conformar, según sus promotores, "la Planta Fotovoltaica Ávila 1, con 360 MWe de potencia nominal y la Planta Fotovoltaica Ávila 2 con 225 MWe." Esta es la información contenida en la web del Grupo Ibereólica Renovables, promotora de ambos complejos.
Para darnos cuenta de los impactos que el desarrollo previsto por los promotores supondría, apliquemos una sencilla regla de tres a partir del parque anunciado. Los 585 megavatios previstos ocuparían una superficie en torno a 1.200 ha, o sea, 12 km2. Para seguirnos haciendo una idea, sería el equivalente a un espacio de 6 kilómetros de largo por 2 de ancho, todo él cubierto de placas solares. Una superficie algo mayor, por ejemplo, que el término municipal de Niharra (11 km2) o mucho mayor que la del término de Salobral (7,49 km2). Al desmembrar el parque Cabeza Mesá del mega proyecto solar, se está incurriendo en el troceamiento en pequeños parques para que puedan superar fácilmente los procesos de impacto ambiental, algo que no podrían superar los mega proyectos previstos.
Según sus promotores, el parque ocuparía terrenos dedicados en la actualidad al cultivo de fresas, lo que podría ser una buena noticia para la calidad de las aguas del valle y de salud de sus habitantes, pero no hay compromiso de que estos campos de cultivo no se dispongan en otras parcelas.
Es evidente que hay que apostar por las energías renovables, pero no a cualquier precio. Estos mega proyectos tendrían que conocerse en las áreas afectadas, que no son solo los términos municipales donde se ubican, sino la comarca entera, pues el impacto paisajístico es muy fuerte al ser un valle cerrado. Desde luego sería visible desde gran parte de los pueblos, pues varios se hallan situados a mayor altura, justo en el borde entre sierra y llano. Y al estar inclinados los paneles al sur, cualquier paseante de la Sierra del Zapatero podría pensar que parte del valle es un inmenso espejo. Pero hay más afecciones y un debate pendiente acerca de si este es el modelo de futuro para nuestros pueblos y de alternativa a los combustibles fósiles.