Editorial

El lastre que no permite al turismo de congresos crecer más

DAV
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En abril de 2009 abrió sus puertas por primera vez el Palacio de Exposiciones y Congresos Lienzo Norte de Ávila, coincidiendo con la entrega de los Premios Castilla y León de aquella edición. 

Son casi dieciséis años los que han pasado, ya va camino de su mayoría de edad, y el centro ha supuesto un antes y un después para la ciudad. Desde su apertura, su gerente Gonzalo Súnico, viene sosteniendo ante cualquier promotor de eventos o espectáculos que el centro es de los abulenses, y así lo han de sentir los vecinos de la ciudad. Una estrategia acertada que ha permitido que un sinfín de colectivos abulenses hayan encontrado en este lugar el espacio donde dar rienda suelta a sus eventos a o sus necesidades particulares.

Pero también han sido muchos los promotores y organizadores de congresos, procedentes de cualquier punto de la geografía, aunque muchos de Madrid, los que han encontrado en Ávila un centro con las puertas abiertas, amplio, cómodo, versátil, adaptado a las necesidades concretas, lo que ha impulsado al Lienzo Norte como un activo de primer nivel del llamado turismo de congresos. 

Pero en estos dieciséis años, el Lienzo Norte no ha encontrado iniciativas empresariales que pudieran dar al centro de congresos el espaldarazo definitivo para acoger eventos con mayor número de participantes y que, desde luego, supondría un importante punto de inflexión en el desarrollo de actividades vinculadas a este tipo de turismo, y que redundaría muy positivamente en la actividad económica y en la oferta laboral de la ciudad.

Como bien viene apuntando el gerente del Palacio de Congresos, es complicado, según en qué fechas, alojar a 600 u 800 personas en habitaciones individuales de hoteles de categoría similar, que es lo que reclaman algunas marcas para celebrar en Ávila su evento de más de un día. Esta limitación, con una evolución de plazas hoteleras que se puede calificar de mínima, ha impedido al Palacio de Congresos dar ese salto deseable por todos. Ojalá se concreten esos proyectos, más o menos avanzados, y que despiertan interés de cara al futuro.

La proximidad a Madrid sigue siendo una ventaja para que Ávila pueda seguir desarrollando opciones turísticas, tanto para eventos como para espectáculos. De hecho, muchos espectáculos que también se representan en Madrid, donde agotan enseguida entradas, permite a los ciudadanos más rezagados encontrar en Ávila la alternativa.

En fin, se trata de una tarea que se debería priorizar dentro del afán de colaboración público-privada para fomentar las oportunidades de la ciudad.