La línea Ávila-Madrid se ralentiza con 16 limitaciones

L.C.S
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Entre los puntos kilométricos 88,9 y 30,5 hay hasta 8 tramos en los que los trenes no pueden pasar de los 30 kilómetros por hora debido a deficiencias en la vía

La línea Ávila-Madrid se ralentiza con 16 limitaciones - Foto: David Castro

Las limitaciones temporales de velocidad que proliferan en los 122 kilómetros de la línea férrea entre Ávila y Madrid son una de las principales causas que provocan la ralentización del viaje entre ambas ciudades, una cuestión que se arrastra en el tiempo sin que se aporten las soluciones necesarias para, con su arreglo, poder recortar el tiempo actual, que ronda de media la hora y cuarenta minutos de duración del trayecto.

No es un problema nuevo y que no se conociera con anterioridad, pero en la actualidad se denuncia que esas limitaciones temporales han proliferado y las 16 existentes se consideran excesivas. Fue la semana pasada durante la celebración de la Comisión de Transportes y Movilidad Sostenible en el Congreso de los Diputados cuando el portavoz del Partido Popular en dicho órgano, el abulense Héctor Palencia, hizo referencia a esta situación que impedía, dijo, el desarrollo normal del servicio ferroviario entre Ávila y Madrid.

En la actualidad se contabilizan en un tramo de 58 kilómetros, entre el 88,9 y el 30,5, esas 16 limitaciones temporales de velocidad, a las que habría que sumar, tanto ese tramo como en el resto de la línea, las limitaciones de tipo permanente, que «no son pocas», aseguran los expertos, dado el trazado «sinuoso» de una línea en la que en muy pocos momentos se puede alcanzar el máximo de velocidad. De hecho, debido a ese trazado sobre un terreno complicado y a la suma de las limitaciones temporales y permanentes de velocidad, la media de velocidad del trayecto entre los 122 kilómetros que separan Ávila y Madrid por tren es de 70 kilómetros por hora, lo que hace que la duración del viaje sea excesivo para la distancia que hay entre ambas ciudades, a juzgar por los usuarios.

seguridad, ante todo. Entre los motivos que justifican esas limitaciones temporales, destacan el «estado de la vía». En todos los casos lo que se persigue con esa decisión de marcar un tope de velocidad en los tramos seleccionados es garantizar la seguridad, y para ello no se duda, por ejemplo, de marcar en 8 de los tramos limitados que la velocidad máxima permitida sea de 30 kilómetros por hora, lo que hace bajar bastante la media de velocidad de todo el trayecto. En otros cinco tramos la máxima velocidad permitida es de 60 kilómetros por hora;en otro los 75, y en los dos restantes se eleva hasta los 80, una velocidad que también se marca como máximo en algunas de las zonas en las que las limitaciones son permanentes.

Cinco de los 16 tramos marcados con limitaciones temporales se encuentran entre Las Navas del Marqués y Santa María de la Alameda, zona con mayor número de restricciones, que arrancan en el tramo Herradón-La Cañada y terminan en Torrelodones, en el alfoz de la capital madrileña.

Este problema de zonas ralentizadas marcadas de manera temporal se agrava con el hecho de que algunas de ellas están catalogadas como tal desde el año 2018, según se informa desde el Comité de Empresa de Adif, y otras también tienen una antigüedad de varios años, lo que hace que esa consideración de temporal se acerque ya una situación prácticamente permanente que lastra de  manera considerable el desarrollo de un mejor servicio ferroviario.