Pilar Iglesias

Pilar y sus cosas

Pilar Iglesias


Ruido. Relaciones. Y cigüeñas.

10/03/2025

Rachas de viento muy fuertes fuera. Leo las intervenciones de los bomberos y antes les comentaba mis temores a mis hijos. Aun así y con todo debemos salir a comprar. Esta semana se me ha echado el tiempo encima y no he podido dedicarme a las labores del hogar. Labores necesarias que siempre dejo para lo último porque hubo una época en la que fueron lo primero. Ahora lo primero es otra cosa. Sábado por la mañana. Dedicado a recoger, limpiar y ordenar. Y en mi caso, a escribir. Estoy intentando delegar. Ceder tareas. Obligaciones. Yo también quiero escribir un libro. Paira sobre mí. Pero no acabo de sentarme a ordenarlo. No puedo. Demasiado ruido dentro. Demasiadas cosas. Este año, que por fin está todo en su sitio, es el año que más estoy trabajando y el que más cansada estoy. Cansada y en ocasiones desanimada. Quizá sea el síndrome del funcionario. Ayer, hablando con una amiga, me di cuenta de que quizá, cuando esté donde realmente quiero estar, que no sé si es donde estoy, quizá me pase 30 años en el mismo sitio. Y no sé si estoy preparada para estar tanto tiempo en el mismo lugar.
La relación más larga que he tenido (más allá de la que tengo con mi familia) es con la serie de Friends. Amigos van y vienen. Trabajos van y vienen. Historias vienen y se van. Sí que es cierto que ha vuelto a mi vida, de forma más o menos intermitente, un amigo de hace 26 años. Pero estamos trabajando en ello. Tengo nuevas amistades que se convierten en familiares, pero de algunas me percato que no sé nada más que tomar unas cervezas y un pasar el rato. Pero ni el apellido sé. Y no sé si eso es importante.
Yendo a trabajar en mi hora de pensamientos matutinos, empecé a ver a inicios de enero a las cigüeñas. Primero solas. En sus nidos. Adecentándolos. Se han destinado unos lugares en lo alto de las torres para ellas. Pero hay una que ha anidado justo al lado de lo que los humanos han decidido que era el lugar. Me encanta esa pequeña rebeldía. Sí. Pero no. Donde tú digas. Pero lo decido yo. Otras se sitúan donde antes estaba su nido. Quizá el humano lo quite todos los años. Y ellas vuelvan y lo rehagan. Ahí andan apareciendo los primeros vestigios del futuro hogar. Parece que vienen primero los machos. Colocan las cosas. Y luego vienen las hembras. Acaban de adecentarlo todo y comienza la procreación. Dicen que son fieles. Para toda la vida. Como las langostas. Otros dicen que es un falso mito. De lo que no se duda es de que van y vienen del mismo sitio al mismo lugar. Y de que comparten la crianza. Sin cuestionar nada. Sin decir qué te hago o en qué te ayudo. Simplemente son corresponsables.
Podríamos aprender un poco más de la naturaleza. 

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