Ávila perdió a una de esas personas que hacen de la vida, y en este caso de la ciudad, un lugar mejor, y no está sobrada de ellas. Julián Sánchez tuvo una papel muy importante en diferentes sectores, pero yo quiero resaltar el que conocí en primera persona, que era el deportivo. Julián fue mi presidente y el de muchos chavales que tuvimos la suerte de que se cruzara en nuestras vidas en aquel Diamante que con la distancia se observa como un ejemplo de fútbol verdadero, el de los campos de tierra, en el que no había que pagar por pertenecer a un equipo y al que llegabas acompañado por tus amigos del barrio. Hombre generoso, siempre atento a las necesidades de todos los que formaban aquella familia, igual iba a ver a los juveniles que metía en su coche a cuatro de ellos les llevaba a hacer una prueba con el Atlético de Madrid y luego les invitaba a ver un Rayo Vallecano-Hércules de Copa pagando de su bolsillo las 10.000 pesetas que costaron las cinco entradas y los bocadillos. Sólo encontrarán palabras de agradecimiento hacia su persona de todos los que pudieron conocerle en aquellos felices tiempos, incluso a los que les echaba la bronca en un partido y el club sancionaba sin jugar al siguiente porque le habían contestado. Era también su papel en la educación de unos jóvenes que ahora en plena madurez se acuerdan de quien les ayudó primero a jugar a su deporte favorito y después a poner su granito de arena en convertirles en quienes son hoy. Me sumo a la propuesta que hizo Francisco Isaac Pérez de Pablo en estas mismas páginas de que el deporte de Ávila tenga un reconocimiento hacia su trabajo. Descansa en paz, presi. Y gracias por todo.
***
Carlos Soria está en el Aconcagua, una montaña de casi 7.000 metros, donde ha celebrado su 86 cumpleaños, algo ya de por sí extraordinario, como extraordinario es que con esa edad y después de lo que le pasó en su última expedición al Himalaya, se esté pensando en viajar el mes de marzo al Manaslu, un ochomil. Necesita ayuda económica para ello y ha lanzado un mensaje en busca de financiación que desde aquí reboto por si hubiera alguien que tuviera a bien. El empeño lo merece.
***
El Ayuntamiento de Ávila acude a una línea de subvenciones para mejorar el ciclo del agua, lo que incluye intentar controlar las fugas que se producen desde que se capta en los pantanos hasta que sale por los grifos. Se habla de que por el camino se queda nada menos que un 30 por ciento, lo cuál me parece una barbaridad si es cierto. Se avecinan más zanjas, aunque en esta ocasión más justificadas que nunca.