Julio Collado

Sostiene Pereira

Julio Collado


Cántico doloroso al cubo de la basura

05/03/2025

Sostiene Pereira que el día que colocaron los cuatro nuevos contenedores de residuos frente a su casa, bajó corriendo a verlos. No se estrena todos los días. Los miró de arriba abajo, con extrañeza, que es como deben mirarse las cosas nuevas y que serán compañeras durante años; les habló frente a sus cuatro bocas calladas e impolutas y les deseó suerte, limpieza a su alrededor y larga vida. También, les advirtió contra el fuego de los gamberretes de turno. Ellos miraban y asentían, ensimismados en su altura, en sus colores y adornos, en su robusta juventud.  Parecían cuatro dedos, tres anchos y uno estrecho, desgajados de su mano. Después, probó a abrir con el pedal y le resultó cómodo y fácil. Habían aprobado el examen. Mañana, les dijo, los estrenaría.
Al día siguiente, cumplió con el rito humilde de bajar a tirar la bolsa de basura, bien cerrada. Y se encontró con una desagradable sorpresa: delante del contenedor azul, donde recicla los periódicos acumulados, un ancho colchón tapaba su boca. Al lado, un inodoro y, junto a él, una mesita de noche. Retiró como pudo el colchón mientras pensaba si su dueño desconocía la existencia del "Servicio gratuito de retirada de enseres" o su actitud era pura desidia ciudadana (¡qué bien vendría pensar en lo común!) o, quizás, era enfado por el cambio de sitio de los nuevos contenedores. Ya se sabe que los cambios suelen crear malestar porque el hombre es "animal de costumbres"; máxime en Ávila, tan anclada en el pasado. Por esto y por lo otro, la nueva ubicación ha tenido su punto de rebeldía aunque parece que las aguas vuelven  a su cauce y que la empresa encargada de la recogida estudia si algún contenedor dificulta la visibilidad o quita excesivas plazas de aparcamiento. Las ciudades, en general, y Ávila no es excepción precisamente, han sido diseñadas por la especulación urbanística y el espacio público (plazas, aceras, jardines y aparcamientos) tiene desgraciadamente un acentuado "minimalismo". O sea, que si caben los peatones no entran los coches y viceversa. A ver si el Ayuntamiento revisa la movilidad y aprueba un Plan General que lleva años esperando.
El problema de las basuras tiene difícil gestión en todas partes porque crecen sin cesar y molestan. Si se pudiera, se esconderían como se esconde a la muerte. Que no se vea lo feo, que no se note el consumo exagerado, causa única de la basura que anega el Planeta; que queden bonitas las campañas de las tres "R", Reduce, Reutiliza, Recicla, pero cambiar y consumir menos es otro cantar. Y como se consume mucho y sin ton ni son, cada día hay que lidiar con más desechos y con los bulos sobre el reciclaje: que por qué hay que separar si se paga el impuesto respectivo, que en el camión se mezclan churras con merinas…
En fin, bueno sería aplicar el manual del buen ciudadano y seguir el consejo del poeta Rafael Morales en este genial soneto de alabanza al cubo de la basura. Lo humilde también tiene alma: Tu curva humilde, forma silenciosa/ le pone un triste anillo a la basura./ En ti se hizo redonda la ternura/ se hizo redonda, suave y dolorosa./ Cada cosa que encierras, cada cosa,/ tuvo esplendor, acaso hasta hermosura./ Aquí de una naranja se aventura/ su delicada cinta leve y rosa./ Aquí de una manzana verde y fría/ un resto llora, zumo delicado/ entre un polvo que nubla su agonía./ Oh, viejo cubo sucio y resignado:/ desde tu corazón la pena envía/ el llanto de lo humilde y lo olvidado.