Ignacio Paradinas

En mi terraza

Ignacio Paradinas


Y ahora la lluvia

14/03/2025

Después de un invierno muy seco y sin nieve, ahora nos llega nieve y lluvia, afortunadamente, porque parecía que se había olvidado de llover, pero no era así.
El problema es que no siempre llueve a gusto de todos, en realidad casi nunca, y lo que es bienvenido por una parte de la población, para otra es un fastidio y un inconveniente, aparte de que hace años, que la lluvia cae torrencialmente en muchas ocasiones como consecuencia del cambio climático, y provoca numerosos daños materiales y sociales. Un caso terrible por su gravedad, ha sido la Dana de Valencia, con unos niveles de gravedad y destrucción desconocidos. Las muertes que se han producido en Valencia han sido brutales, casi doscientos treinta muertos y desaparecidos es aterrador, y han revelado fallos inauditos en la administración autonómica, a pesar de que estaban advertidos por los servicios meteorológicos con suficiente y reiterada antelación, y que se disponía de un sistema de alertas a la población, que se usó muy tarde, cuando casi la totalidad de muertes ya se habían producido. Los daños materiales   difícilmente se podían evitar, pero las muertes se podían haber evitado o disminuido radicalmente. Pretender negarlo, y tratar de buscar otros culpables, es una estupidez. Intentar justificar lo injustificable es como querer apagar un incendio con gasolina, lo único que se va a conseguir es aumentar la irritación social y provocar mayor dolor en los afectados. Cuanto antes se acepten los errores y se asuman las responsabilidades, antes se conseguirá establecer un clima de sosiego y tristeza para superar las pérdidas, sobre todo las humanas. La reconstrucción será lenta y costosa, pero el pueblo valenciano es animoso y trabajador, y conseguirá recuperarse en un plazo medio de uno a dos años, con la ayuda del resto del estado.
En el caso de Ávila, se han producido inundaciones, en la zona sur de la capital, y algunas poblaciones de la provincia, carreteras y servicios. Afortunadamente sin daños humanos, y sin graves pérdidas materiales. En muchas ocasiones, producidos por la construcción de edificios en Zonas Inundables en un Período de Retorno de 10, 50, 100, o 500 años, clasificados como zonas con alta, frecuente, media o baja probabilidad de inundación, en ese período de tiempo, lo cual es un error grave en el planeamiento urbanístico. En el caso de la comunidad valenciana, y el sureste de España, ha sido una práctica habitual, ignorar la probabilidad de inundación en la delimitación del suelo urbanizable, y ahora pagamos las consecuencias. Hemos construido y urbanizado de forma temeraria, y la naturaleza recupera lo que le hemos expropiado. El poder de la naturaleza, antes o después, es muy superior, y reclama lo que le pertenece.
En nuestra provincia, volver a ver los prados inundados, las cunetas rebosantes de aguas, algunas cascadas como la de Riofrio exuberantes, y el campo verde, es un placer visual y una promesa de agua para el estío. Ver Gredos, la Paramera y la Serrota con nieve abundante, es una garantía de abastecimiento futuro de agua.