Los ciudadanos continuamos siendo las víctimas de la poco buena actuación de nuestros políticos, debido, sin lugar a duda, a que demuestran, día sí y día también, que les preocupa mucho más mantener el escaño, seguir viviendo del pesebre y defender a capa y espada, aunque interiormente estén en contra de sus propuestas, lo que dice el partido. Es la manera de sobrevivir, ya que bastantes, si no fuera por ello, carecerían de cómo poder subsistir de otra manera. Son muchos los años desde que ejercen la única "profesión" que conocen, la política
La última ocasión, en que han demostrado a quienes les votaron que es así y más que intentar llegar a acuerdos, charlar y mirar por el bien de todos es llevarse a la gresca. La última ocasión esta semana, en el Congreso de los Diputados, donde el Gobierno presentó un decreto ley "ómnibus", que incluía ochenta medidas, sin conexión alguna entre sí, pero que el Ejecutivo presentó por razones de oportunidad. Mezclaba "churras con merinas" con el convencimiento iba a ser aprobado por la mayoría del Parlamento.
En ese decreto, junto a disposiciones que beneficiarían a la mayoría: subidas de las pensiones del 2,8 por 100 y del salario mínimo interprofesional, prorroga de los descuentos en el transporte público el primer semestre de 2025, ayudas para las zonas afectadas por la Dana y la reconstrucción de la isla de La Palma –tras la erupción del volcán en 2021– incluía otras, para ver si colaban, como la subida de la luz y los alimentos, protección a los okupas, peor financiación para las autonomías y devolución al PNV del palacete que compró en Paris en 1937, con fondos del propio partido transferidos desde Méjico y que en 1940, con la ocupación nazi, la Gestapo lo tomó y cedió a la embajada española.
Decreto que fue rechazado al votar en contra Junts, Vox y PP, quienes no estaban por la labor. Los de Puigdemont amparándose en que esas 80 medidas no habían sido negociadas y Vox y PP, aparte de por considerarlo un chantaje, por dar una patada en el trasero al PSOE. Esta negativa ha servido para que todas las medidas sociales que incluía el decreto "ómnibus", junto a las que querían meter con calzador los socialistas, hayan quedado en nada y lo único que han conseguido, Gobierno y oposición, es perjudicar a millones de pensionistas, que en febrero verán rebajada su pensión, a quienes cobran el salario mínimo, a los también millones de personas que se beneficiaban de los descuentos en sus viajes y a los afectados tanto por la Dana como por el volcán de La Palma.
Esta derrota ha servido a Pedro Sánchez, también a sus ministros y parlamentarios, para cargar, una vez más, contra el PP – de su socio Junts y Vox dice poco– señalándoles como únicos responsables ya que ejercen "una oposición destructiva que causa dolor social". No se fija en su mucha culpa por presentar un batiburrillo de decreto, con medidas que solo gustan a ellos y que fue rechazado. Ahora seremos millones de españoles los que pagaremos el pato por ese no querer dialogar y consensuar
Unos por otros, la casa sin barrer.