Desconozco si Sonia Tamames, hasta anteayer directora general de Salud Pública de la Junta de Castilla y León, vivió la pandemia de la COVID en el mundo o, quizás, con Alicia en el país de las maravillas. Lo escribo como consecuencia de las muy desafortunadas declaraciones realizadas días atrás, en el programa "Cuestión de prioridades" de La 7 TV de Castilla y León, donde fue entrevistada para hablar de la situación actual de la gripe en nuestra Comunidad.
Uno de los tertulianos preguntó, a la ya no directora general, sobre si el sistema de salud castellano y leonés está preparado ante la posibilidad de una nueva pandemia, como la del coronavirus, o nos puede pillar con el pie cambiado, al igual que ocurrió entonces.
Sin inmutarse gestualmente lo más mínimo, Sonia Tamames tuvo el valor de decir: "Las pandemias suceden periódicamente, habitualmente son causadas por virus de la gripe, en este caso tuvimos un coronavirus. Aunque probablemente haya gente que se revuelva en el sofá cuando lo escuche, la pandemia de la COVID no fue de gran gravedad. Afectó en unas etapas muy tempranas a la población joven pero rápidamente el virus evolucionó para convertirse en grave solo en los extremos de la vida, fundamentalmente en mayores». Y lo dijo sosegadamente, sin inmutarse gestualmente, no sé si porque, a lo mejor, estaba bajo los efectos de algún tranquilizante o porque desconoce u olvida los estragos que esa dichosa pandemia ocasionó en todo el mundo.
Cómo se puede tener la desfachatez, menos un político y menos aún del área de Salud, de decir que el COVID no fue tan grave cuando en España el número de personas fallecidas fue superior a las 121.000. Más de 18.000 en Castilla y León y 1.200 en nuestra provincia. También el número de personas contagiadas, algunas continúan con severas secuelas, es muy elevado, a pesar de que la pandemia, según la ex directora general, "no fuera de gran gravedad". ¡Qué valor!
Declaraciones muy desafortunadas, a la vez un insulto a todos los ciudadanos, que demuestran la poca empatía de Sonia Tamames con las víctimas mortales, las personas que se contagiaron y padecieron el COVID, sus familiares y los muchos profesionales de la Medicina, que trabajaron muy duramente y en no muy buenas condiciones todo ese tiempo. Manifestaciones que han ocasionado total revuelo e indignación en todos los ámbitos y han llevado al cese inmediato de esa directora general, aunque nos digan se aceptó la dimisión, que presentó.
A raíz de esas revelaciones en la televisión autonómica pronto salieron a dar la cara el presidente y varios consejeros de la Junta manifestando que las palabras de Sonia Tamames
fueron "un grave error", a la vez que pedían disculpas a toda la población especialmente a las víctimas y familiares Todos los partidos de la oposición castellano y leonesa criticaron, igualmente, estas nefastas declaraciones.
Francisco Igea, ex vicepresidente de la Junta fue expulsado de la Comisión de Sanidad, presidida por la abulense María Ángeles Prieto, ante las reiteradas peticiones de dimisión de la directora general.
Me quedo, aunque suene un poco grosero, con la frase que soltó al salir, "puta vergüenza".