Francisco I. Pérez de Pablo

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Francisco I. Pérez de Pablo


Hechos

25/02/2025

Estamos en carnavales. Ya saben, disfraces, chirigotas, comparsas etc. Y en estas se ha colado en el debate político la unidad de ictus que ha tenido un episodio carnavalesco. En la loable aspiración de contar con una sustancial mejora sanitaria, tuvo la semana pasada un nuevo capítulo cuando, sorprendiendo a propios y extraños, el consejero de Sanidad se adelantaba a la presentación de 18.000 firmas y una posible PNL en Cortes Regionales –con visos de salir adelante–, y anunciaba que Ávila contara este año con dicho servicio y del que la plataforma sanitaria duda de su extensión real.

Son hechos  y no opinión que el PP  (gobierna la región y es el más votado en la provincia abulense) no llevaba esta propuesta en su programa electoral en las elecciones regionales anticipadas de 2022;  los propios procuradores regionales del PP. en esta legislatura han tenido que esconder la cabeza debajo del ala siguiendo pautas marcadas y el propio delegado territorial ha manifestado  ( Cortes Regionales el pasado mayo y pocas horas antes del anuncio del titular de sanidad) la suficiencia y eficacia de la unidad de teleictus ( conexión telemática entre los hospitales de Ávila y Salamanca). 

Al margen de esta algo más que anécdota de aparente rápido olvido (si Ávila fuera la Tacita de Plata con lo ocurrido se compondrían jocosos cuplés, popurrís y romanceros de un episodio de isquemia cerebral), es otro hecho innegable también que el gobierno regional ha asumido la demanda social con el reto para su implantación (sin presupuestos y en fase preelectoral), como también hiciera con el servicio de radioterapia -tardíamente-, el hospital de día oncohematológico o la unidad de dolor.

El trasfondo que subyace deja en el ambiente, por igual, sensaciones de inferioridad y minusvaloración de la amplia problemática abulense, lo que invade de honda preocupación el rumbo correcto de Ávila. Es la sociedad civil abulense – insuficiente- la que pone sobre la mesa iniciativas, propuestas y reivindicaciones que los partidos políticos gobernantes (estatal y autonómico) desoyen inicialmente o les cuesta admitir, luchar y conseguir que se hagan realidad. Algo demasiadas veces repetido.

Esto lleva a la desafección y a mudar el voto en busca de otras alternativas. No es una hipótesis, sino un hecho más que lo confirma la Capital desde que apareció la formación localista amarilla. Con episodios como este difícilmente va a ser desbancada del sillón capitalino, pues este partido y su único Procurador Regional –ex PP– (reconoció haber manipulado las listas de espera) están dando batallas que les están saliendo propicias y eso a pesar de sus limitaciones y graves equivocaciones en su gestión diaria de una ciudad amurallada que no logra revertir su declive. Sigue careciendo Ávila de una digna y resuelta política de hechos.