Hace sólo un par de semanas se informaba a los abulenses sobre una inversión de 840.000 euros para limpiar y adecuar los márgenes tanto del río Chico como de nuestro maltratado Adaja.
Siempre es bueno el utilizar los fondos europeos para estos objetivos ya que precisamente nuestra ciudad no se caracteriza por tener zonas ribereñas amables. Me da mucha rabia y casi vergüenza ajena cuando visito otras capitales comunitarias Patrimonio de la Humanidad cercanas a la nuestra, que presentan unas riberas cuidadas, limpias, con agua aceptable para la fauna acuática y con una importante masa arbórea que ofrece oxígeno y sombra y que, como dice la coletilla, "dan cien mil vueltas a la nuestra". Tal vez la falta de presupuestos sea uno de los motivos por los que no se actúa sobre ellas y este proyecto puede ser una buena ocasión para hacer algo decente.
Leída la información por encima, hay cosas interesantes como la plantación de especies autóctonas en el río Chico, la reparación de elementos deteriorados como bancos, papeleras, o la creación de nuevos espacios para el uso público en alguna parcela abandonada. Se menciona también a grandes rasgos "eliminación de la vegetación" en algunos lugares; algo que da miedo si no se realiza con sensatez. Eso sí, si se quiere recuperar el río Chico ecológicamente hablando, habría que retirar su fondo de cemento y cambiarlo por elementos más adecuados y naturales.
Sobre la ribera del Adaja, más miedo me da aún el párrafo sobre la instalación de una pista de atletismo en El Soto con hormigón enfibrado, en un empeño de seguir metiendo contaminantes en un espacio natural como si no hubiera otro lugar menos delicado para hacer esto. Espero que se realice con tiento y sin destrozar demasiado. Cuanto menos cemento se lleve al campo mucho mejor.
La aportación de cajas nidos desde San Segundo siguiendo el curso del Adaja puede ser también una buena opción, siempre que no se destroce la ribera y se pasen cuatro pueblos talando, como ha sucedido en otras ocasiones en actuaciones de menos calibre e incluso en el propio Soto. Precisamente si hubiera un buen bosque galería por allí no se necesitarían este tipo de protecciones, aunque siempre vienen bien...
Pero lo que me causa más indignación es que no exista ni una sola línea en este proyecto sobre el problema de las aguas residuales en nuestro Adaja, donde las alcantarillas de aguas sucias rebosan cuando llueve por casi toda la zona sobre la que se va a actuar, y hará que los paseos sean mucho menos placenteros, porque desde el Centro Ambiental de San Nicolás hasta Fuentes Claras, huele el cauce que apesta porque las cloacas rebosan mierda cada vez que caen más de 6 litros por metro cuadrado. Nadie menciona este tema y nunca se aprovechan las actuaciones y fondos europeos para tratar de solucionarlo y poner orden a este desmán, ni siquiera en un futuro lejano.
Bienvenidas sean las mejoras en nuestros ríos, pero empecemos la casa por su esencia: el agua.
¡Por un Adaja con un agua sin contaminar! :-()
(Foto: una de las alcantarillas rebosantes, junto al Adaja, cerca de la Ermita de San Segundo)
