Sonsoles Sánchez-Reyes

A otra luz

Sonsoles Sánchez-Reyes


“Ávila”, el yate de Balduino

14/03/2025

El Diario de Ávila del 15 de abril de 1964 informaba de que la reina consorte de los belgas, la española Fabiola de Mora y Aragón, había adquirido "un bonito yate" y lo había bautizado con el nombre de "Ávila", por lo que se le daban las gracias. 
En realidad, el yate pertenecía a su esposo, el rey Balduino de Bélgica. Apenas unos días antes de publicarse la noticia, el periódico abulense recogía la visita del monarca el 1 de abril a las gargantas de Las Cruceras, donde estuvo largo rato dedicado a la pesca de truchas, añadiendo que "se le dio bastante bien". Balduino había almorzado en el Mesón del Alberche y también había estado en el Pantano (al que gustaba de llamar "lago"), mostrándose muy cordial con cuantos hablaron con él. Se le había acercado una anónima mujer a preguntarle por Fabiola, "a la que los españoles queremos mucho".
El 4 de septiembre de ese mismo año de 1964, el Diario reseñaba que, en agosto, el gobernador civil de la provincia de Ávila, José Antonio Vaca de Osma y Esteban de la Reguera, de descanso en Zarauz, había tenido un encuentro en la localidad guipuzcoana con el soberano de Bélgica, quien le había mostrado el yate "Ávila", expresándole su gran predilección por la ciudad, una de las que más le gustaban, no solo de España, sino del mundo. El rey, por su condición de amante de la pesca del atún en el Golfo de Vizcaya, requería un barco fuerte y relativamente lento. Asimismo, en su conversación con Vaca de Osma, Balduino "recordó con satisfacción y agradecimiento el que lleve el nombre de la Reina de Bélgica un Grupo Escolar de Ávila e indicó cómo había procurado manifestar estos sentimientos al dar el nombre de Ávila al barco en el que transcurre la mayor parte de las vacaciones de los Reyes de Bélgica". 
El jefe del Estado belga omitía un dato revelador: en los primeros momentos de su noviazgo con Fabiola, cuando aún su compromiso no había trascendido a la opinión pública, el nombre en clave que utilizaba para referirse a su prometida con la mayor discreción en su círculo más cercano era "Ávila", en referencia velada a la figura de Teresa de Jesús, la abulense más universal, de la que ambos eran muy devotos. Por tanto, el nombre de su barco englobaba una alusión directa a su mujer, además de a nuestra ciudad.
El rotativo, en su edición del 30 de octubre de 1964, reconociendo que la "prácticamente" primicia informativa sobre la embarcación que había publicado en su momento había interesado a los abulenses por su denominación, ofrecía más detalles del yate "que pasea por los mares el nombre de nuestra ciudad". 
Había sido construido el año anterior, 1963, en los astilleros bilbaínos Udondo. Diseñado por el arquitecto naval Colin Mudie de Londres, su botadura tuvo lugar el 28 de marzo de 1964 a las 4:30 p.m. Es decir, se había elegido para la ceremonia inaugural la fecha de nacimiento de Santa Teresa de Jesús, un simbólico homenaje a la Santa que complementaba el del nombre "Ávila" para el velero.
Blanco y azul, el yate a motor medía 20 metros de eslora y pesaba 49 toneladas. Tenía capacidad para almacenar 3.800 litros de combustible y 1.000 de agua. El Diario destacaba su dotación de un sistema de detección por radar, sonar y ondas submarinas, una instalación para convertir el agua marina en potable, y una cocina automatizada, equipada incluso de lavaplatos eléctrico. Su interior estaba provisto de una cámara regia de doble lecho y un dormitorio con dos camas para invitados, además de los camarotes de una tripulación completa. "Lástima que no pueda traerle al Alberche, 'lago' tan admirado por el joven Monarca belga", ironizaba el redactor.
El yate "A981 Ávila" de la Fuerza Naval Belga estuvo dos décadas a disposición de Balduino y Fabiola. A la muerte de su propietario en 1993, el "Ávila" fue retirado del servicio y cedido por la reina viuda en 1996 al Real Museo del Ejército y de Historia Militar de Bruselas para la inauguración de la nueva sección de Marina. Allí llegó el 15 de julio, llevado por carretera, sobre un camión, en un trayecto nocturno. Un último viaje antinatural para un barco, se lamentó su último capitán real, Jan Dreesen.